¿Estás construyendo o reformando una nave industrial o un local y te han dicho que necesitas un proyecto eléctrico, pero no tienes claro qué debería incluir ni para qué sirve realmente? No es una duda menor. Un proyecto eléctrico de baja tensión mal planteado es uno de los problemas que más retrasos, cambios en obra y costes imprevistos genera, porque la instalación eléctrica es transversal a todo lo demás: afecta a la maquinaria, a las instalaciones auxiliares, a la seguridad del espacio y a los trámites con la compañía suministradora y la administración.  

 

¿Cuándo es obligatorio proyecto eléctrico de baja tensión? 

Un proyecto eléctrico de baja tensión es el documento técnico que define cómo se diseña, calcula y ejecuta la instalación eléctrica de un edificio o una actividad industrial. Recoge la potencia total necesaria, el esquema de distribución, los cuadros eléctricos, las protecciones, las secciones de cable y todos los elementos que componen la instalación, junto con la justificación de que todo cumple el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión —el REBT— y sus instrucciones técnicas complementarias. 

La obligatoriedad del proyecto depende de la potencia instalada y del tipo de local o actividad. Para instalaciones industriales o de uso terciario a partir de cierta potencia, el proyecto firmado por un técnico competente y visado es un requisito imprescindible tanto para la legalización de la instalación ante la delegación de industria como para la obtención de la licencia de actividad. Sin ese documento, la instalación no puede legalizarse, la compañía eléctrica no contrata el suministro y la actividad no puede abrir. 

 

Mantén la seguridad del sistema eléctrico de baja tensión 

La primera función que debe resolver un proyecto eléctrico de baja tensión es la seguridad. Y aquí no hablamos de seguridad como concepto abstracto, sino de decisiones técnicas concretas que determinan si una instalación protege correctamente a las personas y a los equipos conectados a ella. 

Protecciones y secciones de cable 

Cada circuito eléctrico tiene que estar protegido contra sobrecargas y cortocircuitos mediante los dispositivos adecuados, dimensionados en función de la corriente que va a circular por él. La sección del cable tiene que ser coherente con esa protección y con la longitud del tramo, para que la caída de tensión se mantenga dentro de los límites reglamentarios. Un cable con una sección insuficiente genera calor, degrada el aislamiento con el tiempo y puede provocar un incendio. Una protección mal calibrada puede no actuar cuando tiene que actuar, o actuar cuando no debería, parando la instalación en el peor momento. Ninguno de esos problemas es visible a simple vista hasta que ya ha ocurrido algo. 

Puesta a tierra y protección diferencial 

La puesta a tierra y los interruptores diferenciales son los dos sistemas que protegen a las personas frente a contactos eléctricos accidentales. Su diseño y dimensionamiento no es optativo: está regulado con precisión por el REBT y tiene que estar justificado en el proyecto. Una instalación sin una puesta a tierra correctamente ejecutada o con diferenciales de sensibilidad inadecuada para el tipo de local puede pasar una inspección superficial y aun así presentar un riesgo real para los trabajadores. Este es uno de los puntos que revisamos con más cuidado en todos nuestros proyectos. 

 

Dimensión del proyecto eléctrico de baja tensión 

Uno de los errores más frecuentes en los proyectos eléctricos industriales es no dimensionar correctamente la potencia total de la instalación. Esto puede ocurrir en dos sentidos: quedar corto, de forma que la instalación no puede soportar todos los equipos previstos sin disparar el interruptor general, o pasarse, solicitando una potencia contratada mucho mayor de la necesaria y pagando un término de potencia excesivo en cada factura eléctrica. 

El cálculo correcto de la potencia instalada requiere conocer todos los equipos que van a conectarse a la instalación, su potencia nominal, sus coeficientes de arranque y su simultaneidad de uso. En una nave industrial con maquinaria de producción, esos datos los aporta el proceso productivo. En un local comercial o de servicios, los aporta la relación de equipos prevista. Sin esa información, el dimensionamiento de la instalación es una estimación con margen de error que puede resultar cara en cualquiera de las dos direcciones. 

 

Previsión de crecimiento del proyecto eléctrico 

Un buen proyecto eléctrico de baja tensión no solo resuelve las necesidades actuales: también prevé las futuras con un coste mínimo. Dejar un cuadro eléctrico con espacio para nuevos circuitos, dimensionar la canalización principal para que admita conductores adicionales o prever acometidas en zonas que en el futuro podrían necesitar maquinaria nueva son decisiones que en el momento del proyecto cuestan muy poco y que más adelante pueden ahorrar una intervención significativa. 

Este punto es especialmente relevante en naves industriales, donde la actividad puede crecer o cambiar con el tiempo. Ampliar una instalación eléctrica cuando el espacio ya está en producción es costoso, incómodo y a menudo obliga a parar parcialmente la actividad. Si ese escenario se ha anticipado en el proyecto inicial, la ampliación puede hacerse de forma sencilla y rápida. Si no se ha previsto, puede implicar abrir rozas en soleras ya terminadas, modificar cuadros que no tienen espacio o solicitar una ampliación de potencia contratada que tiene sus propios plazos y trámites. 

 

¿Qué pasa si ocurre un corte de suministro eléctrico?  

En una actividad industrial, un corte de suministro eléctrico no es solo una molestia: puede significar la pérdida de producción en curso, el deterioro de mercancía sensible a la temperatura o la parada de sistemas críticos. Un proyecto eléctrico bien planteado tiene que contemplar este escenario y dar respuesta técnica a él. 

Dependiendo de la criticidad de la actividad, esa respuesta puede ir desde una zonificación adecuada de los circuitos —que permite aislar una avería sin afectar a todo el suministro— hasta la previsión de un grupo electrógeno o un sistema de alimentación ininterrumpida para los equipos más críticos. Lo importante es que esa decisión se tome en el proyecto, con tiempo y criterio, y no en el momento en que se produce la primera avería. 

 

Cumplimiento técnico y tramitación de sistema de baja tensión 

El proyecto eléctrico de baja tensión es el documento que hay que presentar ante la delegación de industria de la comunidad autónoma para legalizar la instalación. Sin ese trámite, la instalación no puede ponerse en servicio de forma legal, y la compañía eléctrica no realiza las modificaciones necesarias en el punto de acometida para contratar la potencia solicitada. 

Los requisitos de presentación varían ligeramente según la comunidad autónoma, pero en todos los casos el proyecto tiene que estar firmado por un técnico con la titulación adecuada, visado por el colegio profesional correspondiente y acompañado de los certificados de instalación emitidos por el instalador autorizado. Gestionar este proceso de forma ordenada, con todos los documentos en regla desde el inicio, es lo que permite que la instalación quede legalizada en el plazo previsto y sin requerimientos posteriores que retrasen la apertura. 

 

¿Qué debe incluir un proyecto eléctrico de baja tensión completo? 

Para que el proyecto sea válido técnicamente y sirva para la tramitación administrativa, tiene que recoger de forma ordenada todos los elementos de la instalación y justificar su cumplimiento normativo. Un proyecto bien redactado incluye: 

  • Memoria descriptiva: descripción de la actividad, la instalación y sus características generales. 
  • Memoria de cálculo: justificación de secciones, protecciones, caída de tensión y corrientes de cortocircuito. 
  • Esquema unifilar: representación gráfica de toda la instalación desde el punto de acometida hasta cada circuito final. 
  • Planos de planta: distribución de cuadros, canalizaciones, tomas y puntos de luz sobre el plano del espacio. 
  • Pliego de condiciones: especificaciones técnicas de los materiales y la ejecución. 
  • Presupuesto desglosado: valoración económica de todos los elementos de la instalación. 
  • Estudio de puesta a tierra: diseño y cálculo del sistema de protección frente a contactos indirectos. 

Un documento que no incluye todos estos apartados no es un proyecto completo y puede generar requerimientos en la tramitación o dejar decisiones técnicas sin justificar en obra. 

 

Big Ingeniería tu aliado para proyecto eléctrico de baja tensión 

Cuando nos encargan un proyecto eléctrico de baja tensión, el punto de partida siempre es la actividad real y los equipos que van a funcionar en el espacio. No redactamos proyectos genéricos: redactamos proyectos que responden a las necesidades concretas de cada cliente, con el dimensionamiento ajustado, la previsión de crecimiento incluida y toda la documentación necesaria para la tramitación ante industria y para la licencia de actividad. 

Si tienes un proyecto de instalación eléctrica en marcha o estás empezando a planificarlo, cuéntanos tu caso. La primera consulta es gratuita y sin compromiso.